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Viaje a Costa Rica y Colombia 2007


Este verano tuve la fortuna de viajar para Costa Rica y Colombia. Todo comenzó porque la Romi se iba por unos meses a trabajar a Costa Rica, y ya hacía tiempo que me faltaban las charlas con esta amiga. CR nunca me había llamado la atención, así que pensé en aprovechar el viaje para visitar algún país aledaño. Y ahí surge que Gina se volvía para Colombia de visita, por lo que decidí que ese era un buen destino para pasar unos días... Colombia tampoco había causado gran sensación en mi hasta ese momento.

 

Así fue como sin pensar demasiado los destinos, si no más bien pensando en la gente, terminé en dos lugares increíbles y maravillosos, que me abrieron la mente y el corazón con toda la fuerza.

 

Salí el 26 de Junio para San José, CR. Volver a ver a la Romi fue increíble, buenísimo, y sin tardar nos pusimos a charlar, de la vida, de política, de amores, de viajes, de deseos. Muy pronto conocí a Aracelly, con quien Romina estaba viviendo entonces y con quien yo me quedé durante toda mi estadía en CR. Una mujer fuerte y maravillosa, con mucho para dar. Rápidamente se nos fue el tiempo en charlas, tortillas de maíz, rodajas de ananá, el vinito que yo no tomé, y eternas sobremesas. La política fue un tema recurrente, inevitable con estas dos mujeres tan comprometidas e intensas. Como viene siendo últimamente, pero con más intensidad, miré el mundo con ojos latinoamericanos, que son distintos de los ojos argentinos, y a su vez con una bolsa de percepciones provenientes de haber pasado ya 3 años en Estados Unidos. El mundo está más grande, más complejo y más incurable de lo que yo pensaba... y sobre todo, lejos de poder plasmarse en unas pocas líneas en una página de internet! :P

Después de Aracelly también vinieron otras personas, en especial María Elena, otra gran mujer que me brindó un montón. A las dos, gran cariño y agradecimiento!

 

Ese segundo día en San José, Aracelly me llevó a recorrer la ciudad, que no es tan grande pero sí tiene su onda, sobretodo para alguien que viene extrañando el ritmo de las ciudades latinoamericanas: mercados, restaurantes y bares grandes pero de poca monta, mucha gente, mucha gente haciendo nada pero sin estar borracha o tirada en el suelo, muchas iglesias. El Museo Nacional estuvo excelente, y el Teatro Nacional es muy bonito. Esa noche estuvimos de joda con las compañeras de trabajo de la Romi, y palpamos la noche de San José, que no es de gran intensidad.

Mi primera aventura costarricense fue al día siguiente: un viajecito a Cartago, la antigua capital de Costa Rica. Después de mucho bus ajetreado, llegamos para ver la Basílica de Nuestra Señora de los Angeles en plena época de peregrinación. Y de allí nos fuimos a Orosi y su famoso mirador, a disfrutar de los placeres sencillos del picnic y la contemplación.

 

El 29 de Julio salí para Bogotá, Colombia. Gina y su familia me estaban esperando con... un ramo de rosas! Qué ternura, con lo que me gustan las flores!!! Y como ese, la familia de Gina tuvo tremendos gestos de hospitalidad y cuidado. Muy pronto salimos hacia la costa, yendo en bus con toda una banda: Gina, Tati y Sandra (las hermanas de Gina) y Helbert y Juan David (amigos de las chicas). En esas horas me tocó pasar por el remolino de argentinos vs. latinoamericanos, y provincianos vs. capitalinos. Y así fue que a esta argentina, que por sobre todas las cosas es cordobesa, le tocó viajar con los porteños de Colombia!!! Muchos chistes fueron y vinieron, y doy gracias que los demás latinoamericanos todavía nos dan una oportunidad a los argentinos.

 

De Bogotá salimos para el Parque Nacional Tayrona. Este lugar es simplemente, para mi, un paraíso. Fue la primera vez que toqué las aguas del Caribe, y ciertamente debe haber mejores playas, pero francamente yo estaba impactada. Al entrar en ese mar cálido y transparente, pura arena en el fondo, empecé a entender como es que hay gente que ama el mar. Dormimos en hamacas paraguayas, la luz era sólo con velas, joda por las noches, caminamos y nadamos (Arrecifes, La Piscina y Cabo San Juan), nos llenamos de arena, nos mataron los mosquitos (zancudos), y hasta hicimos un buen trekking hasta Pueblito (los restos de un pueblo indígena) - tanto el viaje como el destino valieron la pena.

Allí estuvimos parte del 30, y el 31 de Julio, y el 1 salimos para Cartagena, en bus.

 

La ciudad vieja amurallada de Cartagena es simplemente, mágica, cómo sabe describir más elaboradamente Gabriel García Marquez. Es un conglomerado bastante grande, y su arquitectura y estilo son bellísimos. Se puede caminar por horas, parando en cada detalle, tomándose un juguito de lulo, maracuyá, ananá (piña), guanabana, guayaba o cualquier otra fruta loca. Cartagena tiene supuestamente playas increíbles a 1 o 2 horas de distancia, pero estuvimos ahí sólo hasta el día siguiente, por lo cual solamente alcanzamos a ver la ciudad vieja y el fuerte Castillo de San Felipe.

 

El 2 de Septiembre por la noche ya estábamos de nuevo en Bogotá, después de cantar con Helbert y Juan unas cuantas canciones en el avión de regreso. El viernes lo pasé con Gina recorriendo el centro de Bogotá. Fuimos al famoso Museo del Oro, y también al complejo cultural Donación Botero-Biblioteca Arango. La muestra artística de este complejo es muy rica y más bien moderna, se disfruta mucho. Pero sin duda, lo más impresionante de Bogotá fue para mi la Plaza Bolívar. No sólo porque es bien maciza y concentra imponentemente muchos símbolos y edificios institucionales (la catedral, el congreso, la alcaldía, el Palacio de Justicia, la Casa Nariño), si no porque además cada rincón carga con mucha historia. Ciertamente lo mismo puede decirse de muchas de estas plazas principales en ciudades latinoamericanas (como la Plaza de Mayo en Buenos Aires), pero depronto la toma del Palacio de Justicia por el M-19 y lo que siguió después, y el video de la canción Señor Matanza de Mano Negra :P, causaron que este lugar me impactara mucho. Recorrimos también la zona de La Candelaria, un barrio viejo, típico y pintoresco de Bogotá.

Ya cuando cayó el sol nos fuimos para El Chorro, una zona de bares vieja y tradicional, donde ya comenzaba a sentirse la noche bogotana. De allí le tocó a Helbert entretener a la turista, y terminamos bailando electrónica en un muy buen lugar, Escobar y Rosas (que estaba *hasta las manos*).

Mi último medio día quedó destinado para comprar Nucitas (una golosina que está muy buena!) y subir el Cerro Monserrate en funicular y maravillarme con la vista panorámica de Bogotá.

 

Definitivamente, llegué a Colombia sin más expectativa más que conocer el país de mi amiga Gina. No sólo que Colombia me extasió, si no que está clarísimo que hay que volver!!! Tantísimo quedó por ver...

 

Volví para Costa Rica el 4 de Agosto, y ahí estaban Aracelly, María Elena y Andrea listas para llevarme a comer "gallo pinto", un plato típico de CR. Mucha poliquitería (donde yo representaba la derecha de este mundo, ay), y unos cuantos suspiros por Colombia de parte de las tres!. Al día siguiente partí solita para una de las zona turística más famosas del Valle Central: Arenal-Monteverde. Ya nomás en el bus se percibía lo turístico de mi destino, pues casi todos en el bus cargaban sus mochilas, como yo... y la mayoría hablaba sólo inglés! Me quedé un tanto corta, tal vez por estar viajando sola, y terminé enredada en cuanto circuito turístico hubiera, al punto que ya todo el mundo me hablaba en inglés más que en español :( , algo que no hubiera esperado en un país latinoamericano.

Costa Rica tiene unos cuantos volcanes activos, y el Arenal es uno de ellos. Fue muy impresionante ver y oir la actividad volcánica, aunque no tuve la oportunidad de ver la lava ardiente de noche, pues la única noche que pasé allí estuvo bien nublado, con la cima del volcán cubierta en nubes. En los alrededores de La Fortuna (el pueblo al lado del volcán) hay varias actividades (cavernas, termas, canopy, ...), pero el clima lluvioso, la rigidez de los tours organizados y mi falta de independencia para moverme impidieron que las disfrutara. Buscando mejor suerte partí para Monteverde, un viaje de 3 horas por caminos de tierra bastante malos e incluyendo cruzar un lago - que estuvo divertido, además de toda la charla que le saqué al conductor. En realidad, durante toda la excursión Arenal-Monteverde me la pasé charlando con conductores, taxistas y choferes, sobre la situación económica, los turistas, cuitas amorosas o lo linda que es CR (los costarricenses están enamorados de su país, de una manera muy particular, que encaja con lo que alguien me dijo por allí: los costarricenses son los argentinos de América Central...).

Monteverde es realmente muy bonito, definitivamente, muy verde. El pueblo que concentra la actividad turística de la zona es Santa Elena. El bosque nuboso (entre el bosque seco y el bosque lluvioso) es hermoso, y toda la zona está muy bien cuidada. La Reserva Biológica Monteverde es excelente: es una porción exuberante de bosque tropical con senderos y caminos en el punto justo entre salvajes/naturales y transitables. Me impresionó la cantidad de fauna y flora que puede verse, hasta mamíferos bastante grandes como las guatuzas. El tour nocturno que ofrece la reserva es buenísimo, vimos toda clase de bichos incluyendo hongos que brillan en la oscuridad y una tarántula más grande que mi mano. Monteverde también tiene al menos 3 complejos de canopy: yo me decidí por 100% Aventura, que era el único que tenía rappel (aunque modesto, pues sólo era desde lo alto de un árbol, unos 15 metros - suficiente para mi, que grité durante toda la caída). Y como los demás complejos, incluía el deslizamiento por cables entre copas las copas de los árboles (canopy), puentes colgantes (que colgaban de verdad, moviéndose todo) y un "Tarzán swing", que está padrísimo: uno cae y se balancea atado a extremo de un péndulo gigante de 30 metros! Los complejos de canopy en general también tienen asociada una pequeña reserva ecológica con galerías de ruiseñores, senderos y puentes colgantes - aunque los puentes en sí no son muy emocionantes, pues, si bien cuelgan en vez de estar soportados por pilares, son muy rígidos. Algo que es muy impresionante es que absolutamente todos los guías de cualquier cosa están super entrenados y saben muchísimo! Si bien yo no soy una experta en ecología, desde la ignorancia del turista puedo decir que son los guías más capacitados y coherentes que he visto en mi vida. Ya me habían comentado en San José que en CR el turismo se lo toman muy en serio, incluyendo un ejemplar cuidado de la naturaleza. Aparentemente este tipo de personal estudia hasta 5 años para obtener una Licenciatura en turismo ecológico, en la Universidad de Costa Rica.

 

Ya de vuelta en San José, el 8 de Agosto, me reencontré con la Romi y las demás gentes para cenar en lo de Aracelly, y "presentar en sociedad" al Manolis, llegadito de Grecia. Me tocó cocinar la cena, porque nos dimos cuenta que la Romi jamás había comido algo que yo cocinara (para qué, si en Argentina teníamos *padres*!!!). Así que fue tarta de atún y tarta de vegetales, aunque en realidad fue sólo el relleno - no pude encontrar nada parecido a la masa pascualina en el supermercado, y ni ganas de hacerla yo casera...

Aracelly aportó el postre: plátanos horneados con dulce de guayaba y queso (dulce & salado junto: ejem, no quedó en el ranking de mis favoritos...)

 

Al día siguiente partimos la Romi, Manolis y yo para la costa caribeña, yendo más bien para el sur de Limón. Esta es la zona más "negra" (afro-caribeña) de Costa Rica. La historia incluso cuenta que por mucho tiempo a los negros no les era permitido abandonar esta región. Nos fuimos para Puerto Viejo, un destino relativamente turístico, pero luego de montarnos en sendas bicicletas seguimos viaje 6 kilómetros más hasta Punta Uva, un pequeño paraíso personal salvaguardado del turismo a escala. Allí tuvimos la fortuna de encontrar unas cabinas super cómodas al lado de la mejor playa y a 10 metros del bar más tranqui de toda CR. Cervezas y demás, nos la pasamos de lo más relajados con los muchachos del bar, tratando de entender el inglés-patois de Andy ya con demasiado alcohol. El primer día lo dedicamos a caminar por la playa hasta el siguiente pueblo, Manzanillo. En fin, nos lo tomamos con muuuuucha calma.

El siguiente día decidimos abandonar la playa y adentrarnos en la provincia de Talamanca, rumbo a Shiroles, una supuesta comunidad indígena que más bien terminó siendo sólo un pueblo modesto en el monte. Pero no fue tan sólo eso! Al darle rienda suelta la visita trabamos amistad con un chico que venía en el bus con nosotros, resultando que la mitad del pueblo eran parientes suyos. Terminamos caminando con su tío y un primo por el monte, y después con más primos tomando chicha y comiendo carnitas y plátano frito en el patio de la tía. Conocimos más de sus parientes, y nos siguieron dando más comida!. Bueno, gente hospitalaria hay a montones en este mundo por suerte, pero ciertamente esta gente se pasó, por cómo abrieron sus casas y sus vidas a completos desconocidos, compartiendo todo lo que tenían, que uno piensa, tal vez no es mucho. Y nos la pasamos hablando de sueños y expectativas, de nuestros trabajos, de la vida diaria, de la zona, y... de fútbol!!! Gracias al cielo que una serie de emails cruzados entre los argentinos en el MIT me habían puesto ligeramente en el tema, y tuve con qué darle a la lengua - habiendo decido abandonar mi discurso no-fútbol en esta ocasión.

Pasamos la nochecita en Puerto Viejo, famoso por congregar a la comunidad reggae. Todos los bolichitos de la zona pasaban reggae y todo tiene una onda muy rasta - aunque la mía es una impresión desde la ignorancia del mundo reggae.

 

El 12 de Agosto dejé a Rominita y Manolakis en Puerto Viejo (ellos seguían viaje para Panamá) y retomé para San José. Allá me estaba esperando Aracelly, con una riquisísima sopa de calabaza y, por suerte, con una tonelada de té de manzanilla (para paliar los estragos que la chicha hizo en mi sistema). Ese último día de mi viaje fue el cierre perfecto, con mucha tranquilidad y calidez, charlando con Aracelly y viendo buenas pelis... dos elecciones no-tan-al-azar: "Voces inocentes" y "Perder es cuestión de método", para que la marca de Centroamérica y de Colombia no se borren nunca más.

 

 

Trip to Costa Rica and Colombia 2007


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